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Iñaki
Peña es el primer galardonado por la Asociación Río Aragón
como “Mensajero Río Aragón” por difundir las actividades de
este colectivo en su oposición al recrecimiento del embalse
de Yesa. “Me ha emocionado mucho más el premio de un
colectivo altruista y con la conciencia desarrollada, que
recibir un Ondas, que ya sabemos cómo se dan y quién los
da”, aseguró. El periodista, siempre crítico con el poder
político, logró ver repuesto su programa “Trébede” por la
presión de la audiencia, pero no en el mismo horario, ni con
el mismo tiempo, al pasar de la franja horaria de 11 a 13,
sábados y domingos, a ser diario, entre semana, de 20 a
20’30 horas. Eso sí, mantiene sus objetivos, “como la
audiencia ha valorado y ya expresó cuando la dirección de
Radio Nacional de España, al servicio del PP, lo eliminó en
marzo de 2003 por el mero hecho de abrir sus teléfonos para
que los ciudadanos se expresaran”, en un momento en que
coincidieron “temas ecológicos controvertidos, como el Plan
Hidrológico Nacional o el hundimiento del Prestige, y luego
la guerra contra Iraq”. La decisión sorprendió a todos, “y a
mí el primero, al comprobar cómo la censura aparecía como un
gigante en una sociedad con más de 30 años de democracia”.
Sin embargo, a
continuación ocurrió “algo emocionante”, la reacción de la
audiencia que, “molesta por la falta de respuesta de la
dirección de RNE”, se dirigió al Congreso con miles de
cartas. El PSOE hizo una proposición de Ley y, pese a la
mayoría absoluta del PP, por primera vez ganó la oposición
(15 votos a favor y 14 en contra). Era junio de 2003. No
obstante, RNE no repuso el programa, y con el cambio
político, el PSOE demostró que “tampoco tenía interés en
reponerlo”. Al final, por presión del Congreso, volvió a la
parrilla, “aunque constreñido”.
“En
un país democrático, los medios de comunicación del Estado
deberían ofrecer independencia, pero al poder político le
gusta rebañar. Yo procuro trabajar en esa línea de
independencia, abriendo los micrófonos para que la gente se
exprese” porque los ciudadanos “van siempre muy por
delante”, y se unen “para soportar las calamidades en su
ámbito, muchas de ellas contra el medio ambiente y
respaldadas por las propias administraciones que deberían
defenderlo”.
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